Gran Tour de Marruecos: 10 días de una experiencia inolvidable

¿Pensando en viajar a Marruecos? Desde Politours os traemos el Gran Tour de Marruecos, una experiencia de 10 días de duración dirigida especialmente para descubrir los maravillosos rincones de este país y a vivir un tiempo inolvidable.

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“Marruecos es como una serie de puertas que lentamente se abren conforme tú avanzas” dice el escritor marroquí Tahar Ben Jalloun, y nosotros no podemos hacer otra cosa que darle la razón. Marruecos tiene centenares de delicias esperando a aquellos lo suficientemente aventureros para explorar el país.

Este es un viaje que sorprende y es aquí donde reside la magia, ya que los viajeros se encuentran con un entorno completamente diferente al que están acostumbrados e incluso muy alejado de los habituales destinos turísticos, lo que convierte al país en un destino vacacional de inspiración cultural.

 ¿Qué tal unos datos prácticos para empezar a preparar el viaje?

Marruecos utiliza el horario de Greenwich GMT por lo que en relación a España es una hora menos en invierno y dos menos en verano. Si bien esto no causará mucha molestia más allá que al llegar e irnos, tendremos que acostumbrarnos a la jornadas ligeramente más reducidas de los negocios y espacios culturales. El horario de apertura de museos se extiende generalmente hasta las 17:30 y hacen descanso a mediodía, mientras que el de los comercios se mantiene hasta más tarde, las 19:30, con igual parada para comer.

En cuanto a papeleos y visados, los visitantes de España necesitan simplemente su pasaporte en vigor, con una validez mínima de tres meses desde la fecha de entrada.

La moneda marroquí es el dirham (MAD), es bastante estable y sin grandes fluctuaciones en los tipos de cambio. Hay billetes de hasta 200 MAD. Y las monedas, que se dividen en 100 céntimos, van de 1, 2, 5 y 10 MAD; además de otras monedas menos frecuentes de 10, 20 y 50 céntimos. El dirham es una moneda restringida, de modo que no puede sacarse del país y no está disponible en el extranjero.

Recomendamos especialmente si viajas entre los meses de Septiembre y Abril llevar ropa cómoda y ligera, de algodón  y lino, para soportar mejor el calor. Hay que recordar que su clima es muy cálido y aunque no se perciba, el realizar un tour de estas características supone un ejercicio al que no se está acostumbrado.

El agua del grifo de las ciudades marroquíes es clorada y no es peligroso beberla (ni lavarse los dientes), pero fuera de ellas, la mejor opción es el agua tratada, ya sea con filtros o purificada. 

Antes de comenzar una aventura de este tipo, la prevención es lo más importante ya que planificar nos ahorrará problemas una vez allí. Ahora, centrémonos en lo que nos ocupa: disfrutar. Sin lugar a dudas, Marruecos es el paraíso de las compras ya que en todas las ciudades y pueblos se pueden encontrar sin fin de cautivadores objetos que van desde los coloridos mercados de especias hasta las fabulosas alfombras diseñadas, artesanías de latón y ollas de madera de cedro. Los precios rara vez se fijan,  así que aconsejamos ir preparado para ganar una buena negociación.

El poder escapar de los meses de frío que se nos van a echar encima en los próximos meses y aparecer en un lugar tan singular como este, es todo un privilegio. Entre los grandes placeres que podremos degustar en el territorio se encuentra su gastronomía. Como era de esperar, la historia y civilizaciones han dejado huella en la cocina marroquí y sus platos son de gran diversidad y combinación de sabores. Su esencia está marcada por el cuscús, verduras, distintos tipos de carnes y la constante mezcla de dulces y salados con diversas especias.

El Tajine es una de las principales referencias de la gastronomía marroquí. Lleva su nombre a partir del recipiente en el que se prepara, de barro cocido, y suele estar cubierto por una tapa de forma cónica. El tajine siempre lleva una importante base de especias y puede realizarse con verduras, cordero, o atún.

Y si algo de sus costumbres ha llegado hasta nuestros oídos, es su gran afición al té. Antes y después de comer, y básicamente en cualquier momento del día, los musulmanes beben el famoso té a la menta (té verde con hierbabuena o menta, y azúcar). Según antiguas costumbres, para degustar este té, los musulmanes se sientan sobre una alfombra y beben tres tazas: La primera, amarga como la vida (sin azúcar); la segunda, dulce como el amor (con azúcar); y la tercera, muy azucarada, suave como la muerte. Y para acompañar este ritual, entre taza y taza, se suelen comer dulces.

El país de las interminables maravillas y donde la hospitalidad es una tradición, cataloga a esta bebida como un símbolo precisamente de esa hospitalidad y cobijo, y es lo primero que ofrecen los anfitriones a sus invitados en las casas.

¿Qué más necesitas saber para visitarlo por ti mismo?

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