Phnom Penh, un verdadero oasis de belleza

Capital de Camboya y una de las más bellas ciudades de la época colonial francesa, Phnom Penh, conocida en el pasado como “Krong Chaktomuk”, o “Ciudad de las cuatro caras”, es hoy “La Perla de Asia”.

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Con un clima típico tropical, con dos estaciones: la lluviosa (de mayo a octubre) y la seca (de noviembre a abril), confluyen por ella los ríos Mekong, Bassac y Tonle Sap, donde disfrutar de sus numerosos cafés. Sus calles laberínticas y la presencia del budismo nos envolverán en nuestro paso por la ciudad.

La Pagoda de Plata,  es uno de los monumentos principales de la ciudad. También conocida como la Pagoda de Buda Esmeralda, fue construida en 1892 en madera. En el año 1962, el rey Norodom, decidió reconstruirla en hormigón y mármol, con más de 5000 losetas de plata en el suelo. Su segundo nombre se debe a las dos estatuas de Buda que posee en oro macizo, diamantes y cristal. Durante el régimen de los Khmer Rouge, este fue uno de los pocos templos camboyanos que no sufrió ningún daño.

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La Pagoda de Plata, se encuentra en el interior del complejo del Palacio Real, otro de los mayores atractivos turísticos de la capital. La familia Real Camboyana vive aquí, y por ello, encontraremos ciertas zonas cerradas al público. Sus tejados dorados y puntiagudos, nos llamarán la atención. Ten en cuenta que si llevas cámara de fotos, el precio de la entrada se incrementa un poco, pero merece la pena incluirlo en tu álbum de viaje.

Un paseo por la avenida Preah Sisowath es una buena opción para perdernos en el trasiego de los camboyanos mientras disfrutamos de restaurantes o por qué no…¡de un buen masaje!.

Si quieres conocer sus costumbres culinarias, lo mejor es probar algunos platos típicos como los tallarines jemer (nom banh chok), con alguna de sus salsas (la de pescado es la más popular).  Las ranas salteadas las encontrarás por todas partes, ya que es uno de los platos favoritos de los camboyanos. Para los más atrevidos, también existe la posibilidad de comer serpientes o insectos salteados.

Aunque el lugar no es precisamente bonito ni agradable, el Museo uol Sleng o S-21, (colina de los árboles venenosos), antiguo centro de arresto y tortura, es una de las visitas obligadas para conocer gran parte de la historia de la ciudad.

Persiguiendo de nuevo la belleza de Phnom Penh, a lo alto de la colina de un bonito parque situado en el centro de la ciudad, visitamos Wat Phnom un maravilloso templo donde se encuentran los restos de un rey de Angkor, ReyPonhea Yat (1405-1467).

Wat Phnom entrance

Para finalizar el recorrido, al principio de la avenida Preah Sisowath, encontraremos el Mercado Nocturno; un buen lugar para cenar al estilo camboyano (en el suelo y encima de unas alfombras de bambú), mientras escuchamos los sonidos de la música tradicional.

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